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INDICACIONES
Tratamiento sintomático de la diarrea aguda inespecífica en adultos y niños mayores de 12 años.
POSOLOGÍA
Adultos:
4 mg de loperamida hidrocloruro (2 comprimidos) como dosis inicial, seguida de 2 mg de loperamida hidrocloruro (1 comprimido) tras cada deposición diarreica hasta un máximo de 16 mg de loperamida hidrocloruro (8 comprimidos) al día en adultos.
Niños mayores de 12 años:
2 mg de loperamida hidrocloruro (1 comprimido) como dosis inicial, seguida de 2 mg de loperamida hidrocloruro (1 comprimido) tras cada deposición diarreica. En niños la dosis máxima diaria debe relacionarse con el peso corporal:
Peso niño
Nº máximo de comprimidos por día
A partir de 27 Kg
Máximo 4 comprimidos
A partir de 34 Kg
Máximo 5 comprimidos
A partir de 40 Kg
Máximo 6 comprimidos
A partir de 47 Kg
Máximo 7 comprimidos
Pacientes de edad avanzada:
No se precisa ajuste de dosis en pacientes de edad avanzada.
Pacientes con insuficiencia renal:
No se precisa ajuste de dosis
Pacientes con insuficiencia hepática:
Aunque no se dispone de datos farmacocinéticos en pacientes con alteración hepática, Salvacolina debe ser utilizado con precaución en estos pacientes debido a una disminución del metabolismo de primer paso (ver sección 4.4 Advertencias y precauciones especiales de empleo).
FORMA DE ADMINISTRACIÓN
Via oral.
Si los síntomas empeoran, o si persisten después de 2 días, el médico evaluará la situación clínica.
CONTRAINDICACIONES
Hipersensibilidad a loperamida hidrocloruro o a alguno de los excipientes.
Niños menores de 2 años de edad.
No debe utilizarse como tratamiento principal en pacientes con:
Disentería aguda, caracterizada por la presencia de sangre en heces y fiebre elevada (superior a 38 °C).
Colitis ulcerosa aguda.
Colitis pseudomembranosa asociada al tratamiento con antibióticos de amplio espectro.
Enterocolitis bacteriana, causada por organismos invasivos incluyendo Salmonella, Shigella y Campylobacter.
En general, Salvacolina no debe administrarse cuando se quiera evitar la inhibición del peristaltismo, debido a un posible riesgo de secuelas significativas, como íleo, megacolon y megacolon tóxico.
ADVERTENCIAS
Si no se observa mejoría clínica en 48 horas o si aparece fiebre, se interrumpirá el tratamiento con Salvacolina y se consultará con su médico.
En pacientes con diarrea, especialmente en personas de edad avanzada y en niños, se puede producir la depleción de fluidos y electrolitos. En tales casos, la medida terapéutica más importante es la administración de fluidos apropiados y la reposición de electrolitos. La deshidratación puede influir en la variabilidad de la respuesta a la loperamida. Los niños menores de 3 años, además, son especialmente sensibles a los efectos de tipo opiáceo sobre el SNC de la loperamida.
Puesto que el tratamiento de la diarrea con Salvacolina es sólo sintomático, la diarrea se debe tratar a partir de su causa, cuando esto sea posible
Debe discontinuarse rápidamente el tratamiento si se presentara estreñimiento, distensión abdominal o íleo paralítico.
Los pacientes con SIDA que son tratados con Salvacolina para la diarrea deben suspender el tratamiento al primer signo de distensión abdominal. Se ha informado de casos aislados de estreñimiento con un aumento del riesgo de megacolon tóxico en pacientes con SIDA y colitis infecciosa tanto por patógenos virales como bacterianos que eran tratados con loperamida.
Aunque no se dispone de datos farmacocinéticas en pacientes con insuficiencia hepática, Salvacolina debe ser utilizada con precaución en estos pacientes debido a una disminución del metabolismo de primer paso. Este tipo de pacientes deben ser vigilados estrechamente por si presentasen señales de toxicidad en el SNC.
A pesar de que la mayor parte del fármaco es metabolizado, y los metabolitos o el fármaco inalterado se excretan por heces, no es necesario un ajuste de dosis en pacientes con insuficiencia renal.
Se han notificado episodios cardiacos, como prolongación del intervalo QT y del complejo QRS y torsades de pointes, asociados a sobredosis. Algunos casos tuvieron un desenlace mortal (ver sección 4.9). Los pacientes no deben superar la dosis recomendada ni la duración recomendada del tratamiento. La sobredosis puede desenmascarar un síndrome de Brugada existente.
POBLACIÓN PEDIÁTRICA
Los comprimidos de loperamida no deben administrarse a niños menores de 6 años.
Loperamida no debe administrarse a niños entre 6 y 12 años sin prescripción y supervisión médica.
INTERACCIONES
Loperamida puede interaccionar con quinidina, ritonavir, gemfibrozilo, itraconazol, ketoconazol, desmopresina, saquinavir, hierba de San Juan y valeriana.
Los datos no clínicos han mostrado que loperamida es un sustrato de la P-glicoproteína. La administración concomitante de loperamida (16 mg a dosis única) con quinidina, o ritonavir, ambos inhibidores de la P-glicoproteína, dio lugar a un aumento de 2-3 veces de los niveles plasmáticos de loperamida. Se desconoce la relevancia clínica de esta interacción farmacocinética con inhibidores de la P-glicoproteína, cuando loperamida se administra a la dosis recomendada (2 mg hasta un máximo de 16 mg al día).
La administración concomitante de la loperamida (dosis única de 4 mg) e itraconazol, un inhibidor de CYP3A4 y la glicoproteína P, provocó un incremento entre 3 y 4 veces las concentraciones plasmáticas de la loperamida. En el mismo estudio un inhibidor de CYP2C8, gemfibrozilo, incrementó la loperamida aproximadamente 2 veces. La combinación de itraconazol y gemfibrozilo causó un incremento de 4 veces los niveles plasmáticos máximos de loperamida y un incremento de 13 veces la exposición plasmática total. Estos aumentos no estuvieron asociados con los efectos en el sistema nervioso central (SNC) de acuerdo con lo medido por las pruebas psicomotrices (es decir, somnolencia subjetiva y Prueba de Sustitución del Símbolo Digital).
La administración concomitante de la loperamida (dosis única de 16 mg) y ketoconazol, un inhibidor de CYP3A4 y glicoproteína P, provocó un aumento de 5 veces las concentraciones plasmáticas de la loperamida. Este aumento no estuvo relacionado con un incremento de los efectos farmacodinámicos de acuerdo con lo medido por la pupilometría.
El tratamiento concominante con la desmopresina oral provocó un aumento de 3 veces las concentraciones plasmáticas de la desmopresina, presumiblemente debido a una motilidad gastrointestinal más lenta.
La administración concomitante de loperamida y saquinavir puede reducir significativamente la Cmax y AUC de saquinavir, posiblemente por una reducción de la absorción de saquinavir por efecto de loperamida en el tracto gastrointestinal, por lo que debería evitarse su uso conjunto, especialmente durante periodos prolongados.
Se espera que los principios activos con propiedades farmacológicas similares puedan potenciar los efectos de la loperamida y que los medicamentos que aceleran el tránsito intestinal puedan disminuir su efecto (Por ej. puede potenciar la acción de los anticolinérgicos e inhibidores del peristaltismo intestinal).
El uso simultáneo con analgésicos opiáceos puede aumentar el riesgo de estreñimiento grave y de depresión del SNC.
La loperamida puede empeorar o prolongar la diarrea producida por antibióticos de amplio espectro.
EMBARAZO
Aunque no hay constancia de que la loperamida presente propiedades teratogénicas o embriotóxicas en animales, antes de administrarse durante el embarazo, especialmente durante el primer trimestre, se deben considerar los beneficios terapéuticos descritos frente a los riesgos potenciales.
LACTANCIA
Hay poca información sobre la excreción de loperamida en leche materna, pero se han detectado pequeñas cantidades del fármaco en la leche de madres en período de lactancia, por lo que no se recomienda el uso de Salvacolina durante la lactancia.
EFECTOS SOBRE LA CONDUCCIÓN
Puede aparecer cansancio, mareo o somnolencia, durante el tratamiento de la diarrea con Salvacolina, por lo que se aconseja que no se conduzca ni se maneje maquinaria peligrosa.
REACCIONES ADVERSAS
A continuación, se enumeran las reacciones adversas al fármaco clasificadas por categorías de frecuencia según la vigilancia post-comercialización.
El convenio utilizado para la definición de frecuencias es el siguiente: muy frecuentes (≥1/10); frecuentes (≥1/100 a <1/10); poco frecuentes (≥1/1.000 a <1/100); raras (≥1/10.000 a <1/1.000); y muy raras (<1/10.000). Frecuencia no conocida (no puede estimarse a partir de los datos disponibles).
Trastornos del sistema inmunológico:
Raras: Reacciones de hipersensibilidad, reacciones anafilácticas (incluyendo shock anafiláctico), reacciones anafilactoides.
Trastornos del sistema nervioso:
Frecuentes: cefalea, mareos
Poco frecuentes: somnolencia
Raras: pérdida de conciencia, estupor, nivel de conciencia disminuido, hipertonía, coordinación anormal.
Trastornos oculares:
Raras: miosis.
Trastornos gastrointestinales:
Frecuentes: estreñimiento, náuseas, flatulencia.
Poco frecuentes: dolor abdominal, sequedad de boca, dolor en la zona superior del abdomen, vómitos, dispepsia.
Raras: íleo (incluyendo íleo paralítico), megacolon (incluyendo megacolon tóxico, distensión abdominal.
Frecuencia no conocida: pancreatitis aguda.
Trastornos de la piel y del tejido subcutáneo:
Poco frecuentes: Exantema.
Raras: erupciones bullosas (incluyendo Síndrome de Stevens-Johnson, eritema multiforme y necrólisis epidérmica tóxica), angioedema, urticaria, prurito.
Trastornos renales y urinarios:
Raras: retención urinaria.
Trastornos generales y alteraciones en el lugar de administración:
Raras: Fatiga.
Notificación de sospechas de reacciones adversas
Es importante notificar sospechas de reacciones adversas al medicamento tras su autorización. Ello permite una supervisión continuada de la relación beneficio/riesgo del medicamento. Se invita a los profesionales sanitarios a notificar las sospechas de reacciones adversas través del Sistema Español de Farmacovigilancia de Medicamentos de Uso Humano http://www.notificaram.es
SOBREDOSIS
Se han observado episodios cardiacos, como prolongación del intervalo QT y del complejo QRS, torsades de pointes, otras arritmias ventriculares graves, parada cardiaca y síncope en pacientes que ingirieron sobredosis de loperamida (ver sección 4.4). La sobredosis puede desenmascarar un síndrome de Brugada existente. Se han notificado casos mortales.
Síntomas:
En caso de sobredosis (incluyendo sobredosis relacionada con disfunción hepática) se puede presentar: depresión del sistema nervioso central (estupor, coordinación anormal, somnolencia, miosis, hipertonía muscular, depresión respiratoria), retención urinaria y atonía del íleo.
Los niños son más sensibles a los efectos sobre el sistema nervioso central (SNC) que los adultos.
Tratamiento:
Si se presentaran los síntomas por sobredosis, se puede administrar naloxona, como antídoto. Puesto que la duración de acción de la loperamida es mayor que la de la naloxona (1 a 3 horas) podría estar indicado un tratamiento repetitivo con naloxona. Por tanto, el paciente debe ser monitorizado atentamente durante al menos 48 horas para detectar posibles depresiones del SNC.
En caso de ingestión accidental: se debe administrar carbón activo lo antes posible después de la ingestión, seguido de lavado gástrico si no se ha producido el vómito.
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